Lo que es

cassia-fistula-lluvia-de-oro-9No es que extrañe mi país, dice, y patea la nieve con una bota desaliñada. Pero a veces pienso en su tierra colorada, la boca roja del río, los saltos dorados a la luz del sol. La lluvia de oro con flores que flotan suspendidas, como si el tiempo se detuviera con el viento.

No es que extrañe mi país, y prepara tereré como si fuera un ritual religioso, se posa sobre su ventana porque acá no hay patio, acá no hay sillas de cable rojo y azul, acá se sienta frente a la ventana a lado de la calefacción y así no tiene frío. Pero quiero mi cielo de colores. Quiero acostarme en el techo antes que aparezcan los mosquitos, y mirar la explosión del sol. Allá las nubes están más lejos, y se lucen más. Allá el cielo es más grande.

Ve a su amiga preparar chipa guazu, pero no tiene horno. Intentó hacer mbeju un día y no salió con el queso extranjero. Siempre odió el queso fresco, siempre odió el queso, pero en este invierno no hay kavure tampoco y bueno, no es lo mismo.

Hay algo lindo en decirnos adiós cuando nos pasamos en la calle, dice, cuando camina con su bufanda tapando dos tercios de su cara. En el cumpleañitos y el quince y el asado los domingos. El caminar sobre calles de barro, o los empedrados que serían más cómodos si hubieran quedado como caminos de tierra. En ese vecino que llena los baches gratis con su pala, porque la municipalidad jamás va a hacer nada, he’i.

Se burlan mis amigos que hablan castellano porque todo mal hablamos en mi país, fuera de orden luego ponemos las palabras, “no tiene sentido”. Para nosotros así da más gusto.

Toca los timbres acá en vez de aplaudir. La gente siempre le mira raro cuando explica que allá se aplaude. No sabe si esto es nostalgia, pensar en cosas comunes y querer sentirlas de nuevo; no es de extrañar a gente o cosas, no es que llore. No es que mire fotos en Facebook para sentir que está allá. No es el tipo de extrañación que la gente suele sentir en el extranjero. Pero extraña cosas raras, como salir a la costanera hasta en el invierno, aunque el frío esté para morir. Me gustan los ríos tan grandes que apenas se ve el otro lado; los que dan un poco de miedo. Los que tienen historia.

En invierno, el mate dulce con coco y leche de su niñez. Ahí en la esquina, las vecinas preparando para su kavure mientras pasa por ahí con sus amigos—vamos na a comprar, demasiado me estira.

Es raro, exiliarse a uno mismo. Sabe que mucha gente piensa que salió porque quería salir, se fue porque “no quería más estar acá”, “se fue a su país”. La verdad es que persigue un sentimiento; la epifanía de reconocer su casa después de vivir en tantos lugares diferentes. El sentimiento de mirar por la ventana del avión cuando desciende, ver los arroyos y los ríos extenderse como arterias sobre el rojo y verde, los techos de teja y zinc, los árboles entre los edificios. El sentimiento de atravesar las nubes y sentir que se le llama. Mi tierra me llama. Acá. Mi casa.

No es que quiera volver. Acá soy feliz también. Pero a veces me despierto en la noche y miro las estrellas por la ventana, y no conozco sus nombres. Y cuando sabés lo que es ser amada por el cielo, es raro volver a ser una extraña.

No es que allá la vida sea más simple, dice al final, porque acá las cosas como colectivos y supermercados y clínicas suelen ser más fáciles. Pero es una vida que abraza.

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Carta a la Lengua Española

atardecer

Yo sé que no te escribo a menudo; por favor, no pienses que es porque no te quiero. Sé que muchas personas dicen eso. Dicen que no te quiero, que intento olvidar mi pasado, mi niñez, mi historia. Que mi país y mi sangre no han dejado ningún rastro tuyo en mi. No es cierto.

Te reemplacé con otros, eso sí. No eres, y nunca fuiste, la de mis sueños, y en mis memorias solo quedan otros — pero fue una decisión conciente, no una hecha por descuido. Te dejé a un lado a propósito, porque no me era posible hacerte justicia.

Te dejé en la tierra roja de mi país, en el olor de la lluvia paraguaya. Te dejé en las risas de mis amigos, chistes que pocos más podrán entender sin el contexto de tus palabras. Te dejé en todos los besos que perdí porque nunca se me dieron, en ese chico que sabía a cenizas y el que me amó solo en sueños. Te dejé entrelazada con mis sentimientos, con mis dolores, tan profundamente unida a mis arterias que ya no cabías en mi nombre. Y no supe externalizarte, escribirte, describirte– hay demasiado por contar y poca habilidad para elogiarte.

Y si dejé atrás tus acentos, no era por ignorancia (siempre estudié como se espera, y en papel fingí ser experta). Los dejé con mi entonación y la ultima letra de mis palabras. Y no supe si decir ‘tú’ o decir ‘vos’, porque coloquialismos no van con la formalidad que se requiere para sonar bien como lo dicta la costumbre.

Y así quedaste, escrita en más que mi sangre. Demasiada sagrada como para consagrar a memorias o a confesiones. Te dejé en mis labios y no en mi pluma, en mis risas y en mi rutina. Te dejé donde nadie, quizás, te recuerde — en mi carne, para acompañarme en la tumba.


I got randomly inspired to write in Spanish. It’s been a while. Please check out my list of works in the menu at the top of the page… I’ve done a lot in the last month and a half!

Progress… and constructive procrastination, maybe.

[Please just ignore my progressively less eloquent post titles… I can’t even name my novel. I need help.]

It’s the sixth day of NaNoWriMo, and my word count is at 8,676 right now, which is a good number… my goal for today is 10,002 (at least), so I should be fine.

Yesterday, I discovered that it is within my capacity to write 1,000 words in only 30 minutes, which is awesome but is also sort of unfortunate, because the ‘I don’t have enough time’ excuse won’t work anymore and I’ll be forced to keep writing instead of scrolling through tumblr for ten hours. But if you think about it, I could technically write almost an entire novel in a day (assuming I didn’t take any breaks at all, which isn’t healthy or plausible, really) and that’s pretty cool to think about.

How’s my novel going? Well…

It’s sort of limping along, and neither my novel nor I are particularly sure where we’re going with this, but we hope it’ll lead somewhere. My main characters are acting up and refusing to adhere to the kind of personalities I had originally assigned for them, I randomly decided to turn the story into a quest to redeem my MC’s brother who has suddenly been accused of multiple murders because of a nasty coincidence, and four people have already died in a pretty horrible way.

So… it’s going well, I guess?

This is probably the most badly-written novel I’ve ever written, but I’m learning to just embrace how terrible it is. In the past, I never really understood what people meant by the ‘inner editor’, but this year I’m painfully aware of it. My way of coping is just by leaving bolded, caps-locked notes of ‘[DEAR NASIM: CHANGE THIS]‘ so that I remember just how bad it is when I do get around to editing it after November.

 

Things that have been wonderfully useful this week: NaNo Pep Talks and Write or Die (honestly, I’m going to use Write or Die for homework when I start studying again).

 

THINGS YOU SHOULD CHECK OUT (Unless you’re procrastinating, in which case: go back to writing your novel immediately! or just procrastinate with these, I honestly won’t mind… I mean, seriously, I’m procrastinating by writing this blog post):

  • Constellations, my Chronicles of Narnia fanfic, which is new on Fanfiction.net. Things never happen the same way twice. Two nights under the sky with one thousand three hundred and forty two years (or three) in between. It’s a one-shot, so it doesn’t take that much procrastination!
  • Also, I got a chance to write a guest blog post for Lyn the Thorne-Alder here (or here, if you’re like me and your computer blocks LJ) titled What I learned from the years I did NaNoWrimo (and from the years I didn’t). If you’re like me and feel like you need confidence because this year, suddenly nothing works for you, you may find it a bit encouraging.
  • And if you happen to read Spanish… my friend Marcelo Alvarenga just wrote an epic post on the best classic movie adaptations. Check it out and leave a comment!

 

Now, how’s your novel going? Are you as confused about what’s happening to your plot as I am?